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17/05/2016

LA SALUD DE NUESTRA EMPRESA

Tener salud es tener balances saludables, no uno ni dos, los tres al mismo tiempo. 

La salud de nuestro negocio depende de que nuestras ideas, servicios o productos sean comprados por nuestros clientes. A su vez, la aceptación de nuestra propuesta incide en la salud de los trabajadores y colaboradores que contribuyen a lograrla. Si, además, nuestra propuesta es responsable y honesta, servirá, directa o indirectamente, a una parte de la sociedad o a la sociedad en general. Con impacto positivo en la sociedad, satisfacción de nuestros clientes y bienestar de todas las personas relacionadas con el negocio, nuestro balance social será, pues, positivo.

La salud de nuestro planeta es débil, muy débil. El cambio climático, la contaminación del aire, del mar y de los manantiales, la deforestación, el secamiento de los humedales, por citar algunos de los desastres, son factores que se deben a la acción humana, dañando los ecosistemas a una escala sin precedentes. La Huella Ecológica Global, que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales, ha aumentado más del doble en los 50 últimos años. Hoy, el consumo mundial de recursos ha superado la capacidad regenerativa de la Tierra, la biocapacidad. La población mundial utiliza el equivalente a 1,5 planetas para sostener sus actividades, y, al ritmo que vamos, la humanidad necesitará dos planetas en 2030 y tres en 2050.

Nuestra responsabilidad como empresa nos impide mirar para otro lado. Porque el planeta es nuestro mercado. El mercado viene configurado por el número de personas en un espacio determinado, más concretamente, por el número de clientes reales o potenciales en un entorno. Según donde operemos, así será, incluso aunque nuestra actividad sea básicamente digital.

Cuidar la salud de nuestros mercados, o sea, del planeta (hacer negocios en otros planetas sería objeto de otro post) depende básicamente del diseño de las ideas, bienes y servicios que nuestra empresa proponga, y también de la cultura, tanto de nuestra propia cultura como organización como de la cultura allí donde nos desenvolvamos. Con impacto positivo en nuestro entorno, cuidando de las personas en sus espacios y minimizando el impacto de nuestras ideas, bienes y servicios para el planeta, nuestro balance ecológico será, pues, positivo.

La salud de nuestro negocio también se mide a través de nuestra cuenta de resultados y nuestra tesorería. Primero toca poder pagar a nuestra gente y a todas las demás gentes que participan del negocio: colaboradores externos, proveedores, inversores, etc. Poder pagar significa tener ingresos, lo que está directamente relacionado con nuestro balance social en términos de clientes o usuarios. Pero mantenernos saludables implica a su vez invertir, por ejemplo, en diseño, diseño de las mejores condiciones de vida para nuestra gente; también de los productos y servicios que generamos para nuestro entorno; en la gestión de la huella, de manera que esas inversiones sean responsables con el planeta, lo cual está  directamente relacionado con nuestro balance ecológico. Con impacto positivo en nuestras cuentas de resultados, en nuestra tesorería, y con un retorno positivo sobre las inversiones realizadas, nuestro balance económico será, pues, positivo.

 

Pero la visualización y gestión de nuestros impactos no se puede hacer por separado. Sabemos que en todo negocio surgen tensiones: de tipo social, día sí día no; de tipo económico, día sí día no, y de tipo ecológico, día sí y otro día también. La clave está en manejar el timón para no ir a la deriva en un ámbito u otro, navegar contra vientos y mareas y gobernar nuestra nave, conscientes de lo que tenemos (nuestros activos), con un buen gobierno de nuestro patrimonio y nuestro capital, sea humano, relacional, vínculo, intelectual, natural, tiempo, simbólico, financiero, estructural, creativo, etc., cuidando las personas dentro y fuera de nuestra empresa, minimizando nuestra huella ecológica dentro y fuera de nuestra empresa, protegiendo nuestros recursos económicos, para no vernos forzados a endeudarnos sin saber si podremos tener un retorno sobre lo invertido: en tiempo, dinero, implicaciones, energía, neuronas...

Tener salud es tener balances saludables, no uno ni dos, los tres al mismo tiempo. 

Escrito por Laurent Ogel