Triple Balance
31/05/2016

Fundamentos del Triple Balance (1/2)

¿Qué significa ser una empresa Triple Balance?

Triple Balance significa desarrollo, responsabilidad, sostenibilidad, gestión, medición, toma de decisiones, equilibrio... Aunque no exista amplio consenso en cuanto a su definición, es clara la intención estratégica de cualquier negocio, del sector que sea, digital o no, operando en un mercado amplio o muy específico, de maximizar su contribución al desarrollo sostenible.

Como actores dominantes de la economía mundial, las empresas contribuyen a la sostenibilidad de su entorno o a su degradación. Juegan un importante papel en la búsqueda de soluciones para generar empleo, minimizar las desigualdades sociales o frenar los impactos del cambio climático. Constituyen el medio más eficaz para superar la crisis ecológica, social, política y económica en la que estamos inmersos, desde la personas y para las personas, en su ecosistema, donde estén.

El Triple Balance es un sistema de medición, de contabilidad, de control y seguimiento, de divulgación, y un buen modelo para comprobar si contribuimos a atender las necesidades y deseos de las personas en su ecosistema.

En sentido amplio, el Triple Balance es el conjunto de valores, retos y procesos necesarios para crear valor económico, social y ecológico... a la vez. El impacto de cualquier actividad empresarial es triple. El retorno económico buscado está estrechamente relacionado con el bienestar de las personas y la salud del planeta.

Pero esa definición del concepto de Triple Balance, así como la descripción de su aplicación práctica resultan insuficientes. En torno a los tres ejes del Triple Balance -económico, social y ecológico-, tenemos identificadas nueve dimensiones.

La clave está en compatibilizar los impactos en los tres órdenes a la vez, ya que se producen tensiones. Esto ocurre en cada eje: tensiones entre gastos, inversiones y resultados en lo económico; tensiones entre las necesidades de nuestros clientes, el cuidado de nuestros trabajadores y el nuestro como promotores, y las relaciones con los demás grupos de interés, proveedores, inversores, la sociedad en general; tensiones en nuestro ecosistema por el diseño de nuestros productos y servicios, la cultura de nuestra propia organización o la del entorno en el que nos encontramos.

Pocas son las metodologías que consideran de forma integrada y no por separado, los impactos en lo económico, lo social y lo ecológico. Medir nuestros impactos es fundamental, pero las investigaciones que hemos llevado a cabo demuestran que no solo son importantes las métricas sino que también es importante gestionar las tensiones entre ejes y dimensiones.

Este post tiene una segunda parte http://www.praxxis.es/es/noticias/noticias/166

laurent ogel

CDO PRAXXIS