Triple Balance
19/06/2016

Fundamentos del Triple Balance (2/2)

¿Tu empresa es Triple Balance?

 

Este Post es la segunda parte del post Fundamentos del Triple Balance (1/2) http://www.praxxis.es/es/noticias/noticias/165

El Triple Balance, en su más amplia acepción, es un concepto holístico que integra e implica a todas las personas directa o indirectamente relacionadas con la empresa, desde valores y prácticas, actitudes y motivaciones, de tal manera que sus resultados ecológicos, sociales y económicos son gestionados a la vez, con el capital necesario para que el negocio sea sostenible, de la naturaleza que sea: relacional, financiero, simbólico.

El balance económico del Triple Balance considera la medición del capital económico generado o destruido por la empresa, con el objetivo de identificar nuestros activos, nuestro patrimonio y nuestro pasivo. El fin: garantizar la sostenibilidad económica del negocio, a corto, medio y largo plazo, con “fotos de lo que tenemos”, conscientes de los recursos necesarios para gestionar todo eso que tenemos, sea de carácter fijo (no corriente), tanto tangible como intangible, así como los elementos variables (corriente) sujetos a variaciones: materias primas compradas aún no transformadas, trabajos realizados aún no abonados, el dinero que está en la cuenta, etc. El balance económico está estrechamente relacionado con los demás balances, ya que las dimensiones económicas se interrelacionan con la satisfacción de nuestros clientes (compran/no compran), el diseño de nuestros productos y servicios, la cultura de nuestra organización pero también la cultura del entorno en el que estamos trabajando, y unos cuantos factores más. Nuestra empresa, como unidad económica de producción de ideas, bienes o servicios, no puede ser evaluada única y aisladamente desde los resultados económicos, ya que el retorno esperado depende del entorno y de las personas, las que nos compran o recomiendan, y las que colaboran a proporcionar nuestra propuesta de valor, estén directa o indirectamente vinculadas a nuestra empresa. Las tres dimensiones básicas de nuestro balance económico son el diseño de nuestra estructura de costes (ver cuenta de resultados), el diseño de nuestro plan de inversiones, y el diseño de nuestro plan financiero, considerando la evolución de nuestras previsiones para garantizar la sostenibilidad de nuestra actividad.

El balance social del Triple Balance considera la medición del capital social, generado o destruido por la empresa, tales como el capital humano, el capital intelectual, el capital relacional, el capital emocional o el capital vínculo, entre otros. Los objetivos sociales del Triple Balance tratan de minimizar los impactos negativos de la actividad de la empresa sobre todos los actores sociales presentes y futuros, aunque no tengan un interés directo con nuestra actividad, satisfaciendo las necesidades del mercado y mejorando el bienestar de la sociedad. El eje social se asocia a menudo con los conceptos de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) o Empresarial (RSE), con políticas habitualmente desconectadas del core business, en particular en las grandes empresas. Pero los impactos sociales van más allá de accciones puntuales, considerando todos los actores y agentes relacionados con nuestra actividad: clientes, usuarios, prescriptores, amigos de nuestros usuarios, nosotros mismos como promotores del negocio, empleados, colaboradores, inversores, proveedores, el director de nuestra oficina bancaria, para citar solo algunos, en definitiva mucha gente. Igual que nuestro balance económico, cuando hacemos la foto de nuestro negocio, hay personas fijas y otras que “gravitan” alrededor, cada una con su función, con sus activos, muchos de ellos intangibles, y lo que aportan, capital para el desarrollo de nuestra actividad.

El balance ecológico del Triple Balance considera la medición del capital natural, emocional, incluso simbólico, generado o destruido por la empresa. Comprende los servicios ecosistémicos diseñados por la empresa, desde el diseño de nuestro producto o servicio, pasando por los procesos o las experiencias que genera o provoca nuestro negocio. También comprende los recursos consumidos por la empresa y los daños colaterales asociados debido a la interdependencia de los ecosistemas. Según la actividad, el capital natural se divide en dos grupos, el capital natural renovable, sustituible o reemplazable; por otra parte, el capital natural no renovable o crítico. El capital crítico es el conjunto de bienes y servicios ecosistémicos cuyo ritmo de consumo es más rápido que la capacidad del planeta para regenerarlos. Los indicadores más comunes son los relacionados con la huella ecológica o el bienestar de las personas en un entorno determinado. Se debe entender la ecología, de eco-: “casa” o “ámbito vital”; y –logía, “estudio” o “ciencia”, como disciplina encargada de analizar las relaciones de los seres vivos entre sí y con su entorno, inmediato, mediato o remoto. Dependerá de nuestra actividad si nos interesa más medir cómo cuidamos de las personas en un entorno determinado, o las condiciones del entorno desde criterios medioambientales, por extensión si cuidamos nuestra planeta.

 

Los tres ejes del Triple Balance, económico, social y ecológico, con sus nueve dimensiones, están estrechamente relacionados y se influencian mutuamente.

Es muy difícil separar lo económico de lo social y de lo ecológico, ya que comparten elementos (factores y vectores) comunes o que se complementan, provocando tensiones, pudiendo generar conflictos si no tenemos diseñado nuestro Triple Balance. El buen gobierno implica decisión y gestión, como por ejemplo la ecoeficencia, la equidad ecológica o lo que es fundamental, la ética. Un ejemplo de ecoeficiencia es el relativo a los costes de materiales ecológicos o procesos de producción no dañinos para el medioambiente, no siempre superiores a materiales o procesos convencionales, pero que pueden serlo. Un ejemplo de equidad ecológica o justicia medioambiental son los roces que se pueden producir entre los ejes sociales y ecológicos, en cuanto a la distribución de los recursos naturales, así como el reparto justo de las consecuencias del desarrollo. Las empresas alcanzan la equidad ecológica cuando su consumo de bienes y servicios respeta el ritmo de renovación del planeta o cuando aumentan sus beneficios produciendo ventajas sociales equivalentes.

Los roces éticos se producen habitualmente (no solo) entre el eje económico y el eje social, a medida que la empresa tiende a mejorar el bienestar y la calidad de vida de la humanidad mediante su actividad. La ética de la empresa se refleja, además de convertirse en hechos, en sus valores y su código ético, abriendo nuevos campos de intercambios y sinergias. Una empresa no es ética por el simple hecho de haber decidido a serla. La ética se gobierna “acoplando” los tres balances, no uno por encima de otro, los tres imbricados, con sentido. Colocar uno en la parte superior del triángulo no siginifica que esté por encima. De hecho, la percepción cognitiva de cada persona varía, para algunos arriba puede tener más preponderancia, para otros los triángulos de abajo son los que sustentan el sistema.

Hace 20 años - “the triple bottom line” fue acuñado en 1994 por John Elkington - que se están conceptualizando los modelos de gestión basados en el Triple Balance, buscando la integración de los aspectos económicos, sociales y ecológicos. Podemos diferenciar dos grandes etapas.

La primera, hasta la crisis vivida estos últimos años, ha sido de carácter reduccionista, buscando una integración de los resultados económicos, sociales y ecológicos, pero medidos por separado. Se ha comprobado que los índices de sostenibilidad han sido bajos.

La otra aproximación, la actual, es de carácter holístico, comprobándose altos índices de sostenibilidad. En este caso, el papel del Triple Balance es el de integrar la gestión de los tres ejes y sus nueve dimensiones, de forma no sustituible, con una visión unificada, lo que permite la perpetuidad de cada de ellos simultáneamente, garantizando una contribución óptima de la empresa al desarrollo sostenible.

Favorece la toma en consideración de las interrelaciones entre ejes y dimensiones, la identificación de los efectos directos e inmediatos así como los efectos indirectos y potenciales de nuestras actividades, con el establecimiento de un SISTEMA DE GESTIÓN INTEGRAL, para tomar nuestras decisiones estratégicas de la forma más acertada posible.

laurent ogel

CDO PRAXXIS